viernes, 2 de octubre de 2026

Chapter 4: el mordisco

 


Hemos estado paseando por ahí, yo y mi cordura. Midiéndonos la una a la otra. Hablando con personas diversas. Sobre todo con mi madre. 

Mi madre no me devuelve la cordura. Me agota la cordura, Es como si la cogiese, la cocinase y se la merendase. Mi madre piensa que entiende mi cordura. Y, de repente, me mira y me parece que no me conoce en absoluto porque no quiere para mí nada de lo que yo quiero para mí. 

¿Seré capaz de dejar de mentir a esa loba que tengo por dentro y parar de decir que quiero escribir? No quiero escribir. Quiero arañar. Quiero morder. No quiero escribir. 

¿Y cómo expreso eso al mundo? No sé Ojalá me naciese una zarpa y arañase a algún ser vivo. Tengo la necesidad. Ir corriendo tras una presa y saltar sobre ella. Y morder. Clavar uñas y dientes del morro en un cuerpo caliente y vivo. Y estirar. Arrancar un trozo. Comerlo. 

Escribe. Es eso lo que buscas. Es ese el mordisco. Coge velocidad y alcanza la palabra. Esa que no se deja cazar. Ni siquiera puedo moverme con soltura. Tengo una cría que me necesita y no puedo salir a cazar ahora. 

¿Querrá la cría ayudarme en la caza? ¿Correrá a mi lado, llegado el momento? Él forma parte de la llamada. Esa llamada que hace tiempo se despertó en mi interior. Fue hace mucho. Toda la vida persiguiendo la llamada de la vida. Intentando entender por qué respiramos. Cuál es la energía que me trajo hasta aquí. No me apetecen más respuestas prefabricadas. Quiero literatura. Creación. Una novedad. ¿Por qué no encuentro el mordisco? Me he encontrado la página en blanco y no he podido ni abrir la boca un poco. 

Despertar está siendo lento. Y puede que depende solo del hecho de poder abrir la boca lo suficiente. En muchos momentos abrir la boca es la acción más importante. Tenemos el primer aliento tras nacer, es una gran bocanada de aire para la que hay que abrir la boca. Nadie imagina un recién nacido con la noca cerrada negándose a respirar, a emitir su primer sonido. Tiene que volver a abrir la boca para seguir el instinto del olor del pecho de la madre. Poco a poco subir. Reptar por el vientre. Y encontrar la preciada teta que le dará el alimento que necesita para vivir. 

Abrimos la boca para besar. El deseo nos hace abrir la boca. Decir "te quiero". "¿Te volveré a ver?". Volvemos a abrir la boca cuando no tenemos ropa. No sabemos a veces para que la abrimos. Jadeamos y no queda otra que abrir la boca. Posan la mano en la cadera y no queda otra que abrir la boca. O nos meten los dedos y abrimos la boca. 

Abrir la boca es algo que debo volver a hacer. Para que me entre el aire. Para volver a besar. Y para proceder al mordisco. 

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