Quiero abandonarme al sentimiento. Y estoy más que harta. Más que harta.
Porque quiero dejar de pensar en cosas materiales. Aunque no debería. Pero es que soy así.
Ni una vez he podido dejar de abandonarme.
Y tengo miedo de la soledad que eso implica.
Tengo miedo y estoy harta de no estar hecha para los tiempos que corren. Estos tiempos en los que los sentimientos no quieren decir nada.
"Yo te quiero" y mañana ya no te querré.
Me gustas tú, pero igual que tú me pueden gustar todas, cualquiera. Exijo infinitas combinaciones de mí con otros amores al destino.
Soledad. Liquidez. Efímero.
Es una historia bastante bonita la nuestra. Llena de pasos pequeños y suaves como los de los gatos. Pisando con cautela.
Yo sé bastante de contar historias. Por eso a veces no me creo la tuya. Y a veces sí.
Sé bastante de contar historias. Y de mentiras y verdades. Y de pasión. Y de amor, un poco.
Estoy contenta de haberme enamorado. Estoy contenta del amor lento que te va penetrando y penetrando hasta que te atraviesa. Una vez lo tienes dentro ya te han cazado.
Pero "todas las mujeres son unas putas". Muchas con el corazón de puta de las putadas que les han hecho hombres que se lo habían prometido todo.
A veces, cuando dices alguna de tus frases estrella, me doy cuenta de que el amor no es para siempre. Y me entristece. Porque yo pensaba que lo era, aún a pesar del dolor. Aún a pesar de la tristeza. Al menos pensaba que el amor era algo especial y para siempre.
Pero a veces te digo "¿crees que estaremos juntos para siempre?" A mí me gustaría. Así, sin artificio. Así, porque lo siento ahora mismo. Me gustaría.
Y tú me contestas:
- Cuando me dices esas cosas pareces una loca.
- Si nos casamos, sería para siempre.
- Ahora en los tiempos que corren casarse no es garantía de nada.
Y, entonces, ¿para qué quieres casarte? ¿para qué tener un hijo? Si nada será para siempre.
Y entonces eso. Me doy cuenta de que ahora, en los tiempos que corren y de los que me apetece a veces estar al margen, las personas parecen girar la cara al amor. O parece que quieres aparentar que el amor puede existir en infinidad de personas.
Pues no.
No es así.
Puede que podamos encontrar a infinidad de personas. Y puede que sea divertido. Puede que aquella mujer tenga un culo mucho mejor que el mío. Puede que sepa cosas que yo no sé. Pero no es yo. Ni es nosotros.
Nosotros solo somos nosotros.
Y eso es una combinación única. Una combinación que no volverá a repetirse. Espero que algún día te des cuenta. Que no me has elegido. Nos hemos elegido. Y que este momento es único. Ojalá diésemos importancia a las personas.
Luego las personas faltan. Y lloramos.
Juro que si quiero a alguien me da igual lo que me llamen. Puede que todas las mujeres seamos unas putas y unas locas. Unas putas locas. Pero lo prefiero. Decir que quiero estar contigo para siempre después de hacer el amor a pensar que todo se acabará y que, un día, ya no nos acordaremos de todas las veces que nos hemos mirado al corrernos.
Si estoy habitando este mundo es por amor. Nunca se me olvida. Nunca. Y el amor importa. Y se teje de pequeños momentos que vienen a la mente y arrancan una tímida sonrisa que ni te la crees.
No queremos sufrir. No queremos decir: tú eres una persona única y si te vas sufriré. Y si te vas, me costará un huevo y parte del otro encontrar a alguien con el que esté tan a gusto como contigo.
